El West Ham comenzó su camino en la Championship con un empate 2-2 ante el Burnley, en un partido que tuvo dos caras completamente distintas. Un primer tiempo en el que los Hammers controlaron el juego y encontraron una ventaja de 1-0, y un segundo período en el que cedieron terreno, se refugiaron demasiado atrás y terminaron pagando caro su falta de ambición ofensiva.
Desde los primeros minutos quedaron expuestas algunas dudas defensivas del equipo dirigido por Nuno Espírito Santo. Burnley comenzó mejor, aprovechando los espacios y los problemas del West Ham para defender los balones largos. La ausencia de Mateus Fernandes, quien la temporada pasada entregaba equilibrio y estructura en el mediocampo, se hizo notar.
Kanté, quien ocupa ahora ese puesto, fue creciendo con el paso de los minutos y terminó siendo uno de los puntos altos del equipo.
El primer aviso serio del West Ham llegó a los cinco minutos, con una buena combinación colectiva que terminó en los pies de Bowen. Poco después, a los nueve minutos, Tati Castellanos tuvo una oportunidad dentro del área, aunque la acción terminó bloqueada.
La apertura de la cuenta llegó a los 10 minutos. Un córner ejecutado por Bowen encontró a Max Kilman en el área chica, quien conectó de cabeza hacia abajo para superar al arquero local y poner el 1-0.
Durante ese tramo, Salomón fue el jugador más destacado del West Ham. El israelita mostró personalidad, encaró, aguantó la pelota y generó faltas constantemente. En cambio, Pablo Felipe tuvo una primera mitad muy discreta, limitándose principalmente a pases laterales y sin aportar demasiado en la generación ofensiva.
Burnley tuvo varias aproximaciones, pero careció de precisión. La defensa del West Ham mostró desconcentraciones, especialmente ante los movimientos de Zian Flemming, aunque el local no consiguió aprovecharlas. Hermansen recién tuvo que intervenir con las manos a los 26 minutos, tras un débil remate de Ramsey.
Tati Castellanos tampoco logró encontrar espacios. A los 29 minutos probó con un remate al segundo palo que pasó cerca, pero su participación fue escasa. El argentino quedó demasiado aislado y recibió poco juego, mientras el West Ham encontró sus mejores momentos principalmente por las bandas.
El primer tiempo terminó 1-0 para los visitantes, con siete remates por lado y una posesión ampliamente favorable al West Ham (68% contra 32%).
Un segundo tiempo completamente distinto
Para el segundo tiempo, Nuno Espírito Santo tomó una decisión inmediata y reemplazó a Pablo Felipe por Ward-Prowse. El cambio buscó reforzar el mediocampo y proteger la ventaja, aunque también evidenció una postura que terminaría siendo determinante. El West Ham comenzó a jugar pensando más en defender que en buscar el segundo gol.
Burnley tomó el control. Con el estadio encendido, el local comenzó a adelantar sus líneas y a generar peligro.
A los 61 minutos llegó la ocasión más clara hasta ese momento. Marcus Edwards centró desde la derecha y Flemming conectó de cabeza. El balón dio en el palo con el arquero completamente vencido.
El West Ham sufría, pero encontró el segundo golpe cuando menos lo merecía.
A los 71 minutos, Kanté protagonizó una extraordinaria jugada individual. El francés se desdobló por la derecha, superó a su marcador y entró al área para enviar un balón que terminó favoreciendo a Salomón. El israelita solo tuvo que empujarla en el área chica para marcar el 2-0.
Parecía que el partido estaba encaminado, pero Burnley nunca dejó de insistir.
A los 81 minutos, Scarles cometió una falta sobre Marcus Edwards y el árbitro sancionó penal. Flemming tomó la responsabilidad y engañó a Hermansen para marcar el descuento.
El 2-1 volvió a meter al local en el partido. Burnley siguió atacando, mientras el West Ham retrocedía cada vez más.
Salomón, uno de los mejores de la cancha, incluso pidió el cambio por molestias, dejando una preocupación adicional de cara a la segunda jornada.
Y cuando todo parecía indicar que los Hammers resistirían, llegó el golpe definitivo.
A los 91 minutos, Zian Flemming encontró la justicia que el partido pedía. El delantero neerlandés, que había buscado durante todo el encuentro, apareció nuevamente para establecer el 2-2 y desatar la celebración del público local.
Un empate que deja mucho para corregir
El empate deja una sensación amarga para el West Ham. El equipo tuvo el resultado en sus manos, pero su planteamiento en el segundo tiempo terminó invitando al Burnley a atacar. Nuno apostó por proteger la ventaja y sus cambios no consiguieron darle mayor capacidad ofensiva al equipo.
Kanté dejó buenas sensaciones en su debut. Comenzó de menos a más, mostró despliegue físico, colaboró en defensa y además fue protagonista en el segundo gol.
Salomón fue probablemente el jugador más desequilibrante de los Hammers, mientras que los laterales Walker-Peters y Scarles cumplieron de buena manera durante gran parte del encuentro.
Pero el resultado deja una advertencia clara. El West Ham no puede conformarse con defender una ventaja durante 45 minutos.
El West Ham no puede conformarse con defender una ventaja durante 45 minutos.
Sobre el planteamiento del segundo tiempo en Turf Moor
El debut termina 2-2. Un punto conseguido, sí, pero también dos puntos que parecen haberse escapado de las manos.
Para Nuno Espírito Santo, el desafío será corregir rápidamente los problemas defensivos y, sobre todo, encontrar una identidad ofensiva que permita al equipo competir sin terminar encerrado en su propia área.
Porque en este estreno, el West Ham tuvo el triunfo… pero terminó dejando más dudas que certezas.

